Historia de un profesor víctima de su formación
Era una tarde de noviembre, esas de que por tanta contaminación no sabes si es verano o invierno, ya que prácticamente la primavera y el otoña se han extinto. Era cerca de klas 5:00 el reconocido educando estaba caminando hacia su casa, recordando aquella etapa oscura de su vida, cuando por querer ayudar a un estudiante suyo termino sin trabajo, ¿acaso el querer cambiar la conducta de un alumno era un delito?, pues parece que en estos tiempos si lo era; había pasado tiempos difíciles, su avanzada edad no le permitía buscar otro trabajo, por otro lado su amor hacia la educación tampoco se lo permitía, nunca desistió y con cabeza en alto asumió su castigo.
“Déme 1 sol de pan, 6 panes?” decía al finalizar es
os recuerdos, tenía que preparar su desayuno, sabía que mañana tenia que estar listo para salir temprano, no había esposa ni hijos, estaría solo en esa casa de 200 metros cuadrados, era conveniente tenerlo todo listo para no demorar la salida.
Cerca de las 3 a.m. se despertó de un sopetón, no podía conciliar el sueño, se levanto, encendió la TV y vio un programa de alfabetización, vino a su mente una lógica mecánica “¿los analfabetos verán ese programa?”, lo apago, se fue a la cocina encendió su cocina y se preparo un té, dea
mbulo la solitaria casa, miro por la ventana sólo veía a un guardia de su edad igual de solitario.
Llego las 6:00 a.m. momento de prepararse, se duchó, se alimento y salió a la enajenada Lima para tomar su medio de transporte, al llegar a su salón el estaba ansioso de empezar con su clase, los conocimientos er
an los mismo, pero los alumnos no lo eran quería impresionarlos cada día, amaba su profesión. El timbre sonó con un retraso de 15 minutos, después de todo era un colegio nacional; empezó con la explicación de los teoremas y ejercicios, cada nuevo problema era como una batalla ganada para él, estimaba mucho a sus alumnos, no quería que terminen limosneando o siendo esclavos de este sistema, el quería grandes cosas para ellos, su formación se lo permitía, nunca despreciaba a nadie, ni al más fastidioso y travieso, tenía la fantástica habilidad de ver sus dones, y era su deber sacarlos a la luz.
Estaba entretenido en sus problemas matemáticos, cuando la puerta sonó, eran las 10:00 a.m., era uno de sus alumnos, uno de los más problemáticos, el lo miró con cierta molestia su espíritu conservador no le permitía soportar la indisciplina manifestada en la impuntualidad, sólo se limito a decir
- “¿Estas son horas de llegar?”
El alumno que parecía esperar la esa pregunta, no dudo en decirle:
- “Disculpe tío” y entro con aire desafiante
El profesor se paro adelante y le dijo “tu no ent
ras, anda con el director”
- “Perdón, no puede dejarme afuera, si me voy será con dirección a denunciarlo” dijo aún más desafiante, el ambiente estaba tenso, el alumno desafiante intento pasar por un costado, el profesor intento obstaculizarlo, pero el alumno empujo al profesor, y este sólo respondió de la misma manera, era
lo que esperaba el alumno, exagero el movimiento y se tiro al piso, levanto la mirada insinuando venganza hacia el profesor y se fue.
El profesor no sabía que hacer, no era momento para reflexiones se reintegro a la clase, pero solo fue por un momento, pues sonó el timbre del recreo, el salón no demoro en quedarse vacío.
El profesor estaba temeroso, no lo podía ocultar, “seguramente se ha ido con dirección a denunciarme”, la cuestión se había puesto difícil, no podía perder el trabajo otra vez, su edad no lo permitía. Llego la hora de la clase, el seguía como si nada hubiera pasado, era su labor on podía manifestar temor, pero internamente su desesperación crecía a medida que avanzaba la hora. Finalmente todo había terminado, era momento de regresar a su casa, el estaba meditabundo, tendría que llamar a su abogado otra vez, era muy probable que la denuncia haga efecto y lo separen de la educación, “¿el sistema podría
estar tan mal?” se preguntaba, a veces pensaba que si así lo era no valía la pena seguir, todo estaba perdido, prefería estar en su casa descansando antes de soportar a un alumno mal engreído por el sistema.
Esa noche fue peor, no pudo dormir, ya se había resignado esos casos eran los preferidos de los directivos para destruir a un profesor, y más aún de la prensa sabía que tenía que prepararse para todo, al menos alguien se acordaría de el, ya no estaría tan sólo.
A la mañana siguiente empezó su clase co
mo de costumbre 15 minutos de retrazo la mitad de los alumnos presentes (era viernes y los antros de diversión estaban en apogeo) pero lo que lo sorprendió fue que el alumno llego 5 minutos tarde, pero magullado como si hubiera enfrentado a una masa enardecida o que lo hizo apropósito para denunciar al profesor, pensó con desesperación el profesor, paso sin problemas, todavía estaba en la hora permitida, se sentó y continuo la clases.
A la hora de recreo el alumno se acerca al profesor, y este le pide disculpas por lo ocurrido ayer, el profesor con cierta tranquilidad la acepto, pero no pudo resistir las ganas de preguntarle “¿que te paso, porque estas golpeado?”
- “Lo que pasa es que le dije a mi padre de lo ocurrido con la esperanza de que me apoyara, pero en lugar de eso no dudo en golpearme, argumentando de que a los profesores se les respeta”.
Al finalizar las clases se fue a su casa camina
ndo, meditando, a pesar de todo el sistema no estaba tan mal, el sistema educativo definitivamente si, pero el social aún no, tenía solución ese día el profesor se acostó optimista de un mundo mejor.
